

De un bella rosa blanca
y de un clavel moreno,
ha nacido un capullito
suave como el terciopelo.
Lo plantaron en febrero
y en octubre floreció,
pero aquel clavel moreno
a su fruto nunca vio.
Nos quedó ese capullito
que sembraron con amor,
para alegría de todos
para aliviar el dolor.
Piel morena aceitunada,
así lo quiso el señor,
que naciera clavadita
al clavel que la engendró.
(c) Magali


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