
El potro que llevaba dentro,
que se había desbocado,
sin riendas que lo sujetaran,
poco a poco se ha calmado.
Amaneció un nuevo día,
comprendió que era obsesión
¡Notó que no lo quería!
Que se marchaba el amor.
Fue el pasar de los días,
de calvario y agonía,
sin apenas darse cuenta
¡Notó que no lo quería!
Después de la tempestad
vino la calma,
vuelve a sonreir,
tiene ganas de vivir.
¡Notó que no lo quería!
(c) Magali


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